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VIAJES

Hoi An, la perla de Vietnam

Apuesta, gentil, trascendental, histórica. Así es Hoi An, la ciudad más etérea y encantadora de Vietnam.

Fue en su día un puerto importante, pero en la actualidad Hoi An se jacta de su admirable arquitectura y su cautivadora configuración costanera que porta su patrimonio. Lejana a las desdichas del siglo XXI que atañen a la contaminación y al tráfico. La imagen de su casco antiguo sigue custodiando su legado de casas de comerciantes japonesas, templos chinos, arquitectura europea y antiguos almacenes de té.

El puente cubierto Japonés de Hoi An

Sus orígenes se remontan a la cultura Sa Huynh -de más de dos milenios de antigüedad-, previos a convertirse en un importante puerto para el reino de Champa del segundo al siglo XV. El puerto se construyó entre los siglos XV y XVI cuando los comerciantes comenzaron a mover la seda, la porcelana, la cerámica, la madera de aloe y los nidos de la golondrina.

Gracias a su situación ideal en el delta inferior del río Thu Bon, Hoi An fue uno de los más importantes puertos comerciales en la ruta de la seda que conectaba los mercados nacionales con las rutas de comercio internacionales. Por ella pasaron comerciantes de toda Asia y Europa, y su población se multiplicó casi al mismo ritmo que entraba la mercancía.

“Sus casas amarillas cubiertas de flores, sus Pagodas, sus destartaladas pero encantadoras tiendas de madera repletas de linternas de seda roja, sus ondulantes campos verdes de arroz, las cestas llenas de pescado creando un paisaje teñido en plata…”

Los Señores Nguyen permitieron a chinos y japoneses abrir tiendas, construir calles y preservar sus costumbres, de hecho en el siglo XVII Hoi An albergaba una ciudad china, una ciudad japonesa y un puerto comercial holandés. Esta ciudad fue el punto de convergencia donde Oriente y Occidente se unieron para difundir la cultura, las lenguas modernas y las religiones (cristiana y budista).

Lo cierto es que hoy en día el turismo es la flor y la nata de Hoi An. Sus casas amarillas cubiertas de flores, sus Pagodas, sus destartaladas pero encantadoras tiendas de madera repletas de linternas de seda roja, sus ondulantes campos verdes de arroz, las cestas llenas de pescado creando un paisaje teñido en plata… En definitiva, su encanto y su alusión a una época pasada son los culpables de que Hoi An fuera declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999 y por los que enamora a sus visitantes.

No todo acaba aquí. Parte de lo que hace a la perla de Vietnam tan agradable es la armonía entre la tranquilidad y la actividad, la urbe y el campo, la tradición y la modernidad. En centro de la ciudad (Ancient Town) es peatonal, por lo que su población se desplaza en bicicleta o moto devolviéndonos paisajes muy pintorescos. Los tesoros que se encuentran a lo largo de sus estrechas calles incluyen el Puente Cubierto Japonés, el Salón de la Asamblea de Fujian, la Pagoda Chuc Thanh y el Museo de Historia y Cultura Hoi An.

 

Pero si lo que estás buscando es descubrir la autenticidad de la vida vietnamita tienes que conocer su bullicioso Mercado Central. La puja por los pescados comienza sobre las 7 de la mañana, por lo que es aconsejable llegar temprano. A esa hora los pescadores traen su ‘botín’. Los vendedores del mercado así como los compradores locales se zambullen para conseguir el mejor pescado al mejor precio.

Dentro de éste encontrarás un montón de patos y pollos vivos listos para su venta junto a largas filas de ingredientes de típicos de su gastronomía. Los ricos olores de las hierbas aromáticas y las especias y los vibrantes colores de la seda vietnamita del lado este del mercado.

El mercado central de Hoi An

El panorama de sastrería de esta ciudad es fabuloso dada la gran cantidad de servicios de sastrería, asequibles y de calidad, que recorren sus calles. Vestidos, trajes, camisas, kimonos, y zapatos por encargo elaborados por sus modistas en 24 horas (si es que eres impaciente).

Además de sus sastrerías, Hoy An tiene fama por su cocina tradicional. Platos típicos como el Cau Lau ( fideos planos de arroz, con brotes de soja, verdura y trozos de carne de cerdo. Todo cubierto de picatostes, y bañado en salsa de soja) o el “White Rose” nombre dado por los franceses debido a su delicada apariencia, como pétalos de rosa. Es un plato exquisito y ligero de harina de arroz rellenas de gambas, que sin mucho esfuerzo recuerdan a los wonton chinos o a los momos de los Himalayas.

White Rose

Y es que La cocina vietnamita es, posiblemente, la mejor y la más variada de todo el sudeste asiático.

La gastronomía vietnamita refleja los numerosos contactos que ha tenido con otras culturas a lo largo de los siglos, entre las que cabe destacar la China, la jemer y la francesa.

Pero cuando cae el sol el aspecto de sus calles te envuelven en un ambiente bohemio donde centenares de farolillos de colores cuelgan de lado a lado de los edificios y miles de velas flotan en el río Thu Bon. Mientras tanto las actuaciones de baile tradicionales y los bares ofrecen atractivas propuestas acompañadas artistas locales y DJS internacionales para quien prefiera una noche relajante o bailar hasta el amanecer.
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