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Por los Alpes Japoneses (del norte)
Muchos de nosotros, cuando pensamos en Japón, nos imaginamos ciudades atestadas llenas de luces de neón, pero este país tiene otra faceta mas afable, esa que propone sus colinas repletas de rústico encanto. Los Alpes Japoneses (日本アルプス Nihon Arupusu?) son una una cadena montañosa que divide la isla de Honshu y formada por las montañas Hida, las Kiso y las Akaishi. Consta de una cordillera que sobrepasa los 3.000 m de altura. Sumidos en los diferentes rasantes que conforman su paisaje, descubrirás los más largos y profundos desfiladeros del país, seis volcanes y dos impresionantes mesetas de lava. La belleza natural del entorno le ha valido el título de “las tierras altas sagradas”.
La belleza natural del entorno le ha valido el título de “las tierras altas sagradas”.

Alpes del Norte: Shirakawa-go

Shirakawa-go (que en japonés significa “el pueblo del río blanco”) es una apacible aldea rodeada de campos de arroz considerada Patrimonio Mundial de la Humanidad desde 1995. Ubicada en la zona más montañosa de la Prefectura de Gifu (Honshu), muy conocida por sus casas tradicionales construidas según el estilo gassho-zukuri. Ogimachi es la mayor aldea de Shirakawago, donde más de un centenar de estas viviendas, todas ellas muy similares, engalanan el paisaje en una estampa que parece surgida de la imaginación y que recuerda alguna de las ilustraciones de los cuentos sobre Geishas y Samuráis de épocas pasadas del Japón feudal que leíamos de niños. Lo distinguido de estos hogares de madera – donde conviven varias generaciones- recae en su tejado inclinado triangular hecho de paja, que evocan dos manos colocadas en posición de oración (gassho), para resistir mejor el peso de la nieve, abundante en esta región. Grandes viviendas de 18 m. de largo y 10 de ancho, divididas en cuatro plantas, donde ésta ultima se reserva tradicionalmente para la cría de gusanos de seda. Cada temporada el pueblo ofrece una vista diferente: los cerezos en flor en primavera, el verde de la pradera, y los girasoles en verano, las coloridas hojas de arce en otoño y la nieve y casas iluminadas en invierno. Shirakawago es una excursión perfecta de día desde Takayama o Kanazawa, puesto que podemos llegar fácilmente desde ambas ciudades con autocares de la compañía Nohi. Además es posible alojarse en una casa de estilo gassho-zukuri ya que el pueblo alberga 25 casas rurales o minshuku y 14 hoteles de estilo japonés ryokan situados en casas tradicionales gassho-zukuri.

10 mejores cosas que hacer

 

  • Dormir en un gassho-zukuri. Japanese. Puedes reservar a través de la web Japanese Guest Houses o en información turística.
  • Visitar una casa tradicional de estilo gassho-zukuri
  • Subir hasta el mirador de Shiroyama
  • Visitar el Museo del festival Doburoku para conocer un poco más el mayor festival de la aldea
  • Visitar el santuario Shirakawa Hachimangu, rodeado de naturaleza.
  • Relajarnos y darnos un baño al estilo tradicional japonés en Shirakawago no Yu.
  • Visitar el museo al aire libre Gassho-zukuri Minkaen.
  • Visitar el templo Hongakuji y admirar la belleza del cerezo Ohta.
  • Visitar el salón del templo Myozenji y la Casa del Monje.
  • Tomar un delicioso mitarashi dango (bolitas de masa de arroz) en alguna cafetería o puestecillo de Ogimachi.
Una estampa que parece surgida de la imaginación y que recuerda alguna de las ilustraciones de los cuentos sobre Geishas y Samuráis de épocas pasadas del Japón feudal que leíamos de niños.
Se trata de un excelente emplazamiento en el que recrear historias del Japón más medieval, sin aislarse demasiado del actual.

Takayama, una reliquia del pasado

Al norte de la Prefectura de Gifu, e en la región montañosa de Hida se encuentra Takayama, una antigua ciudad feudal conocida por sus antiguas casas de madera que, por su trazado y altura uniforme, aportan a las calles una belleza lineal. Fue surtidor de madera de alta calidad y tierra de carpinteros altamente cualificados durante las edades feudales. La ciudad fue puesta bajo el control directo del Shogún de Edo y disfrutó de un poco de prosperidad teniendo en cuenta su ubicación remota en la montaña. Por ello se trata de un excelente emplazamiento en el que recrear historias del Japón más medieval, sin aislarse demasiado del actual. El casco viejo (Sanmachi Suji) ha conservado la atmósfera de una ciudad castillo patente en sus calles repletas de historia. Sus entramadas ventanas y las ensalzadas cornisas de las casas de los comerciantes, los inmortales templos y santuarios históricos, la reproducción de las aldeas de agricultores de las montañas de Hida -con sus casas de techos inclinados-, hacen que en Takayama se palpen las artes, la cultura de los artesanos tradicionales, la gastronomía y el animado ambiente. La ciudad también es famosa por su festival, que se celebra cada año en primavera y otoño.

10 mejores cosas que hacer

  • Probar la carne de Hida. Esta carne, aún por descubrir, rivaliza en calidad y sabor con las ya conocidas de Kobe o Matsuzaka. Si visitáis Takayama tenéis que probar la carne Hida-gyu (buey o vaca de Hida, en japonés). Pura mantequilla rosa de aspecto amarmolado que se deshace en la boca. Su suave textura y sabor la hace agradable para comerla cruda (en carpaccio o sushi) y deja un regusto similar al del jamón ibérico.
  • Visitar una fábrica de Sake y descubrir los secretos de la bebida más famosa de Japón, y tan característica de esta región.
  • Disfrutar de los mercadillos de Takayama. Aquí podemos encontrar venta de verduras, puestos de flores o unos riquísimos encurtidos, entre un largo etcétera.
  • Visitar el santuario Takayama Jinya.
  • Recorrer el barrio de Sanmachi Suji. Abarca una zona amplia e intacta de casas y comercios de mercaderes del periodo Edo, tiendas especializadas y destilerías de sake.
  • Visitar el santuario Higashiyama-hakusan. Desde aquí comienza una ruta de más de 3,5 kilómetros donde podemos visitar el área de templos conocida como Teramachi o “ciudad de los templos”.
  • Comprar un saru-bobo, una muñeca de color rojo con las extremidades puntiagudas y ropa negra o azul, que imita las muñecas que las abuelas de la región hacían para sus nietos con materiales de costura.
  • Visitar el templo Hida Kokubun-Ji. El templo más antiguo de Takayama.
  • Atravesar el río Miyagawa por alguno de los puentes que lo cruzan. El puente Nakabashi es el más famoso y destaca por su llamativo color rojo.
  • Visitar el Templo Takayama Betsuin. Sede de la secta budista Jodo Shinshuu Otani, y su enorme puerta de entrada es todo un ejemplo de su poder siglos atrás.
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